CUIDAR EL LENGUAJE Y LAS BROMAS EN EL TRABAJO

Bromas y comentarios sobre la nacionalidad, la estética o la orientación sexual de las personas podían resultar graciosos décadas atrás. Pero hoy están siendo cuestionados en los equipos de trabajo y en la sociedad toda, que busca respeto por la diversidad.

A través de grupos de conversación en las empresas, se ha detectado que las bromas pueden ser una de las principales formas de discriminación en esos ámbitos. De acuerdo con Simón Álvarez, facilitador de Transformación Cultural de Grupo Cygnus (Chile) “antes, los lugares de trabajo eran homogéneos y con mayoría de hombres. Hoy las mujeres tienen una fuerte presencia en distintos cargos, hay inmigrantes y personas de múltiples orientaciones sexuales que lo asumen de manera transparente, lo que plantea el desafío de trabajar fuertemente en el respeto por la diversidad”.

Por esto, en esta empresa y en muchas más del cono sur, se organizan grupos de conversación que reúnen a trabajadores para hablar abiertamente de actitudes de discriminación que tienen las personas en su lugar de trabajo. “Hicimos conversatorios donde llegamos a la conclusión que no había grandes discriminaciones en los lugares de trabajo, ni mucho menos agresiones. Pero sí las personas hacen micro discriminaciones, como comentarios o bromas que incomodan, dañan y afectan el bienestar laboral”, explica.

No más “chistes”

Según Álvarez, estas conversaciones apuntan a detectar cómo las personas se relacionan con quienes consideran distintos. “En algunas compañías se realizan campañas con afiches y folletos para apoyar la diversidad e inclusión. Se puede ir más allá y generar una discusión y reflexión en la oficina que derive en una toma de conciencia de las actitudes discriminadoras, y a partir de eso un cambio de actitud personal orientado a la empatía y el respeto”, explica.

En estas instancias, trabajadores sin jerarquías comenzaron a darse cuenta de micro discriminaciones que realizan, como chistes sobre otras culturas que afectan e incomodan a trabajadores extranjeros o bromas en contra de la estética o capacidades laborales de las personas. Son comentarios cotidianos, muchas veces sin la intención de causar daño, que parecen graciosos y se normalizan. “En los grupos de conversación se ha llegado a la conclusión de que este tipo de bromas no son aceptables porque dañan a compañeros de trabajo. Esto invita a que las personas tengan cuidado al emitir comentarios que pueden resultar discriminadores, se responsabilicen de ellos y modifiquen su actitud, para mejorar los ambientes y climas de trabajo”, concluye.

Fuente: El Mostrador (Chile)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *