¿QUÉ MÚSICA ESCUCHÁS EN LA OFICINA?

Vas y venís, del jazz al rock and roll, y de vez en cuando cumbia. ¿Qué tan bueno es esuchar música en el trabajo? ¿Conviene un tipo de música antes que otro? Te contamos cómo afecta el uso de aparatos de sonido en la oficina.

Quizás sos una de esas personas que en el trabajo prefieren encapsularse y dejarse llevar por el son-son de sus audífonos. Otras prefieren poner la radio al palo e invadir la oficina con sus preferencias musicales.  ¿El resultado? Puede ser positivo o negativo, todo dependiendo desde donde se mire.

Hay tareas que requieren mayor concentración que otras. No está mal colocarse los auriculares si necesita tranquilidad para pensar mejor. Pero si bien la música puede estimular nuestra creatividad, algunas veces también puede dificultar la tarea o la toma de decisiones. Encapsularse y estar en una burbuja hace que uno tienda a escapar de las responsabilidades que uno tiene frente a sus compañeros de trabajo.

Consideremos entonces algunos puntos positivos y otros negativos que la música pueden ocasionar en el ambiente laboral.

ASPECTOS POSITIVOS
La música puede llegar a ser un estimulante dentro de la oficina y reducir la sensación de estrés y presión.

Impulsa estados de ánimo positivos, genera una sensación de tranquilidad y promueve estados de concentración para el análisis de puntos críticos (cuando se trata de música clásica instrumental o jazz).

Se recomienda que sea música suave y relajante, que le ayude a liberarse de las tensiones y del estrés, que promueva una actitud positiva.

Se ha comprobado que la música adecuada puede incrementar los niveles de productividad, estimular la inspiración y motivación en las personas.

Acelera el ritmo de trabajo y combate el aburrimiento, además de que mejora el humor y hace más amenas las tareas que componen el trabajo.

Reduce la sensación de desánimo y aumenta la creatividad porque se sitúan en la misma zona cerebral.

 

ASPECTOS NEGATIVOS

La música de géneros pop, electrónica, dance, reggaeton, rock, entre otros, afecta los niveles de concentración a la hora de trabajar, pues se tiende a estar más pendiente del ritmo o de la letra de la canción.

Escuchar música nos desconecta y hace que el empleado no se relacione con tanta frecuencia con sus colegas o compañeros de otras áreas. Por eso puede afectar en cierta medida las relaciones laborales.

En conclusión, parecen ser más los aspectos positivos que los negativos. Pero una regla que es necesario tener siempre muy en cuenta es que uno puede trabajar escuchando música, pero no escuchar música mientras está trabajando. ¿Confuso? Todo lo que queremos decir es que la música es válida en la oficina siempre y cuando no nos desvíe del objetivo.

 

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