¿POR QUÉ VAMOS DE TRAJE A LA OFICINA?

La modalidad Home Office es algo cada vez más recurrente en estos tiempos en que la búsqueda se orienta principalmente a ser más descontracturados y livianos. Así mismo, nuestra vestimenta acompaña dicha modalidad, y muchas veces trabajamos desde casa con los mismos harapos con los que dormimos.

¿Puede afectar nuestra vestimenta el rendimiento laboral?

Definitivamente sí, nuestra ropa cómoda nos hace sentir más cómodos pero nos hace ser menos eficientes y productivos en nuestro trabajo. El traje de oficina tenía una razón de ser: un estudio publicado en Human Resource Development Quartely reveló que el hecho de vestir ropa de oficina hace sentir a los empleados más confiados, competentes y con mayores capacidades de liderazgo.

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Se trata más que nada de una distinción física y visual, a partir de la cual uno puede establecer límites entre la vida personal y el ambiente laboral. Dicho de otro modo, uno podría llegar a sentir que el trabajo nunca tiene fin.

Quizás eso mismo intentaban decirnos nuestras madres cuando nos rogaban que nos quitáramos el uniforme del colegio para salir  a jugar; marcar límites.

Podemos así esbozar seis motivos por los cuales es conveniente vestir con ropa de oficina:

PERCEPCIÓN PROFESIONAL

Es indispensable que quienes sean parte de nuestro equipo o interactúen con nosotros en algunas actividades laborales, sea cara a cara o a través de videollamadas, se lleven una impresión de profesionalismo y rigurosidad. Lo visual es realmente poderoso, y toda esa imagen podría caer aceleradamente si nuestra vestimenta no es la adecuada.

 

AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD

Lo que nos ponemos influye directamente en cómo actuamos. Los estudios realizados concluyen en que ciertas prendas influyen en los procesos psicológicos de la persona que las utiliza; nos ubica en un proceso mental diferente. Vestirnos profesionalmente nos hace asumir un nivel mayor de compromiso y dedicación con la tarea que estamos desempeñando.

CULTURA CORPORATIVA

La cultura organizacional es fundamental en el proceso de identificación de los miembros de una compañía y la consiguiente consecución de las tareas asignadas. Uno debe vestirse de manera tal que pueda adecuarse con facilidad al resto de los empleados, y que a su vez, sea lo que los demás estén esperando de uno.

 

LÍMITES DEFINIDOS

La ropa de oficina ayuda a separar claramente las actividades que conciernen al ámbito hogareño y aquellas que se corresponden con el ámbito laboral. Evitar esta confusión es esencial para no sentir que el trabajo afecta todo el tiempo de nuestra vida, y por tanto, evitar tensiones o estrés.

 

CÓDIGO INTERNO

Nada peor que los miembros del hogar no entiendan que estamos trabajando desde casa y que precisamos ese tiempo para cumplir con nuestras tareas laborales. Utilizar ropa de oficina puede funcionar como un código interno para que el resto sepa que uno está trabajando y que no debe interrumpirnos.

 

MAYOR CONCENTRACIÓN

La ropa de oficina nos ayuda a ubicarnos en contexto y actuar de acuerdo a las normas impuestas por el mismo. De este modo, favorece a conseguir una mayor concentración en el trabajo, sin desviarnos hacia asuntos que no competen a la tarea en sí misma.

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