LA EXPERIENCIA DEL EMPLEADO IMPORTA

Desde hace años gran número de empresas dedican esfuerzos en generar experiencias únicas y diferenciales en sus clientes, para destacarse frente a sus competidores. La pregunta que nos hacemos es: ¿se intenta generar una experiencia diferencial en los empleados al igual que se hace con los clientes?

Experiencia del empleado como modelo de management

Un modelo de gestión basado en la experiencia de los empleados da respuesta a esta cuestión y ayuda a entender qué es lo que vive y siente cada uno de los colectivos que forman la empresa, para poder adaptar las acciones de la compañía. De esta forma, podríamos hacerle vivir a cada trabajador una experiencia convincente, personalizada y memorable en su puesto de trabajo.

Para aquellas empresas que ya trabajan la experiencia de cliente será más fácil adaptar las técnicas que han usado para segmentar sus motivaciones y necesidades a las técnicas a utilizar con sus propios empleados. A la hora de hacer realidad este cambio en la relación empleado-empresa es importante tener en cuenta los siguientes pasos:

  • Definir cuestiones como ¿quién es el empleado? ¿cómo sería su experiencia ideal? ¿qué voy a aportar como compañía, que no pueda aportar otra? Entender qué caracteriza a cada colectivo ayudará a tener más impacto a la hora de crear políticas y soluciones.

  • Diseñar cómo se quiere ser ante los empleados, qué modelo de relación se desea tener y cuál será la oferta de valor. Más que implantar políticas de manera puntual, hay que enmarcarlas dentro de una estrategia.

  • ¿Qué queremos que vivan los empleados? Para ello es interesante que construyamos su ciclo de vida, el Employee Journey, que permitirá valorar en qué momento está en juego el compromiso de los colaboradores y cuando les debemos prestar una mayor atención.

En la mirada del trabajador

Desde el punto de visto del empleado, si mi empresa me ofrece una experiencia que supera o al menos cumple con mis expectativas y, además, me ofrece un trato personalizado, estaré más satisfecho y orgulloso del lugar donde trabajo, más comprometido con la compañía y esto revertirá en mi desempeño y resultados.

De esta manera la empresa habrá conseguido fidelizar a su primer cliente: el colaborador. Por lo tanto, podemos decir que la experiencia de empleado no es una tendencia más, es un modelo de gestión que aporta valor a las organizaciones y a los departamentos de RRHH y que, además, permite aunar, con una visión global, la experiencia de cliente empezando “por casa”.

Fuente consultada: equiposytalento.com

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